Recuerdo cuando me compré mi MacBook que me parecía un ordenador pequeñísimo. Me encantaba la facilidad con la que lo podías desplazar de un lugar a otro (no me gustan los portátiles de pantalla muy grande porque dejan de ser portátiles). A partir de ese momento, pasó a ser «mi pequeñín».
Sin embargo, ese nombre («mi pequeñín») acaba de ser adoptado por un nuevo miembro de la familia: mi nuevo Asus Eee. ¡Esto sí que es un ordenador portátil, y no ese gigante de MacBook!.
No, en serio, me encanta el poder llevar un ordenador a cualquier lado sin que casi se note (por lo poco que ocupa y su menos de 1 kilo de peso). ¡Si tuviese sistema operativo Mac ya sería la leche!
Por supuesto que el objetivo de mi Asus Eee no es sustituir al MacBook. Son cosas totalmente distintas. El MacBook sirve para todo y el Asus sirve para lo que sirve: navegar por Internet y poco más. Eso sí, yo casi todo lo tengo ya en la Red, uso pocas aplicaciones locales, por lo que el Asus Eee me viene fenomenal para hacer «casi de todo» en aquellos momentos en los que el MacBook se quede en casa descansando (se lo ha ganado).
